El inicio de la etapa escolar representa un momento muy importante en la vida de los niños y de sus familias. Asistir al colegio implica para ellos conocer nuevos espacios, personas y rutinas distintas a las del hogar. Este proceso les permite ampliar su mundo social y emocional, siempre que cuenten con el acompañamiento adecuado de los adultos que los rodean.
Desde el Colegio Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, consideramos fundamental que la familia y la escuela trabajen de manera articulada para brindar a los niños una adaptación segura, respetuosa y positiva.
Prepararlos para la nueva experiencia
Es recomendable que los padres hablen con naturalidad y entusiasmo a sus hijos sobre el colegio. Explicarles que estarán con su maestra, que conocerán nuevos amigos, jugarán, aprenderán y luego regresarán a casa les brinda tranquilidad. Es importante responder sus preguntas con sinceridad, evitando generar miedos o expectativas exageradas. La preparación debe realizarse pocos días antes del inicio de clases, ya que anticiparla con demasiada anticipación puede provocar ansiedad o estrés.Familiarizarlos con el entorno escolar
Visitar previamente la escuela y el aula ayuda a que los niños se sientan más seguros. Reconocer los espacios, explorar el aula y conocer a la maestra favorece la confianza y reduce el temor a lo desconocido, facilitando una adaptación más armoniosa.
Acompañarlos el primer día y transmitir confianza
El primer día de clases es clave. Se recomienda que el niño asista acompañado por un adulto de confianza, preferentemente la misma persona durante los primeros días. Mostrar alegría, serenidad y seguridad al despedirse les transmite la certeza de que se quedan en un lugar seguro y cuidado. Al finalizar la jornada, conversar sobre lo vivido fortalece el vínculo y permite conocer cómo se sintieron.Nunca obligarlos ni presionarlos
Cada niño tiene su propio ritmo de adaptación. Si llora, se resiste o muestra inseguridad, no se recomienda obligarlo, amenazarlo, compararlo o engañarlo. La paciencia y el respeto por sus emociones fortalecen su autoestima y su seguridad emocional.
Acompañarlos progresivamente si presentan dificultad para la separación
En algunos casos, puede ser necesario que el adulto acompañante permanezca cerca del aula durante los primeros días, en coordinación con la maestra. Este acompañamiento debe reducirse de forma gradual hasta que el niño logre integrarse con confianza al grupo.
Contribuir al traslado de la autoridad hacia la maestra
Durante el proceso de adaptación, es importante que las familias refuercen el rol de la maestra como figura de autoridad. Animar a los niños a acudir a ella para resolver sus necesidades favorece su autonomía y fortalece la convivencia. En casa, se debe reforzar el respeto, la obediencia y las normas básicas de convivencia.
Estrategias para favorecer la integración
Las maestras aplican estrategias pedagógicas lúdicas y motivadoras que permiten a los niños integrarse progresivamente al grupo, respetando su ritmo y fortaleciendo su sentido de pertenencia.
Un mensaje final para las familias
La adaptación escolar es un proceso que se construye con paciencia, confianza y trabajo en equipo. Cuando familia y escuela caminan juntas, brindamos a nuestros niños la seguridad emocional necesaria para aprender, crecer y desarrollarse plenamente.
Aprendemos con amor, crecemos con disciplina.

